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Entrevistas
ENTREVISTA A MARÍA NEGRONI
por
Finestres
11.02.2026

María Negroni es autora, entre otros, de: Arte y Fuga, Exilium y Oratorio (poesía); Pequeño Mundo Ilustrado y El arte del error (ensayo); El sueño de Úrsula, La Anunciación y El corazón del daño (ficción). Sus libros más recientes son La idea natural (Acantilado) y Colección Permanente (Penguin Random House).

Ha sido miembro del jurado de los Premios Finestres de Narrativa 2025, imparte en el Club Diógenes el ciclo Del gótico europeo al fantástico latinoamericano y acaba de publicar con Acantilado el libro Elegía Joseph Cornell. Aprovechando su frenética actividad, ligada últimamente a Finestres, la hemos entrevistado para conocer de cerca su voz ecléctica e inclasificable.

Tu pensamiento y tu escritura se mueven dentro de la narrativa, la poesía y el ensayo. ¿Cómo dialogan estos géneros, y las diferentes formas que toman en tu obra, durante el proceso creativo?

Lo he dicho muchas veces, los géneros literarios son un poco clasificaciones, categorías necesarias al momento de organizar una biblioteca o una librería, por ejemplo; pero en materia de escritura, en mi opinión, resulta indiferente qué forma elija el texto. Dicho sea de paso, es el texto el que elige la forma, no el autor o la autora.

En el ciclo que estás impartiendo actualmente en Finestres, Del gótico europeo al fantástico latinoamericano, hablas de la influencia de los tópicos góticos anglosajones en la literatura fantástica latinoamericana, concretamente en autores como Cortázar, Rosario Ferré, Carlos Fuentes o Bioy Casares. ¿Crees que actualmente pervive esta influencia en los nombres contemporáneos de la literatura latinoamericana de terror?

En primer lugar, diría que el impulso gótico me interesa en tanto grieta, fisura o incluso gangrena que se abre en el costado del Siglo de las Luces, del Iluminismo. Siempre tuve la impresión de que, en la literatura gótica del siglo XVIII, era el deseo, la sexualidad, la noche, y en general, todo lo prohibido, lo que venía a decirle a los defensores de la claridad, el orden y la razón que había ciertas áreas de lo humano que a las que había que darles un espacio. Esto mismo vio Goya, desde otra perspectiva, cuando escribió en uno de sus cuadros “La razón engendra monstruos”. Ese impulso gótico inicial está también vinculado para mí con el rol que cumple la poesía en tanto disidencia permanente frente a los discursos calcificados, petrificados, convencionales. El fantástico latinoamericano viene después y es una deriva del gótico, pero no tiene nada que ver con el terror. Yo diría que el fantástico latinoamericano se concentra más en la pregunta sobre cuáles son los límites de la realidad, qué función le cabe al artista ante ese borramiento de límites.

En Elegía Joseph Cornell (Acantilado), nos adentras en la figura de un artista, exponente del arte del assemblage, que trabajaba con la fragmentación y el collage. ¿Qué te atrae de él y qué te ha permitido explorar como creadora?

La figura de Joseph Cornell, igual que la del compositor Erik Satie y de la poeta Emily Dickinson, sobre quienes también escribí libros, me resultan muy afines por su particular manera de mirar y de moverse en el mundo. Los tres fueron solitarios, coleccionistas y marginales. Personajes excéntricos, yo diría, que nunca se adaptaron a las políticas del mercado y que llevaron adelante una obra absolutamente singular. Cornell, además, me fascinó siempre porque hizo de Nueva York (donde yo viví más de 20 años) el centro de su trabajo. Cornell era un paseante, como lo había sido en el siglo XIX parisino Baudelaire, y esa fascinación por lo urbano es otra de las características que comparto con él. Lo demás, habrá que leerlo en el libro.

Has definido la poesía como un “lugar de resistencia”, un “antídoto al autoritarismo”. ¿De qué maneras crees que la poesía puede ayudarnos a estar en el mundo?

La poesía trabaja con el lenguaje. El lenguaje es una convención y, en tanto tal, determina y limita el modo en que podemos entender el mundo. La poesía trabaja en contra de esa limitación. Su máximo deseo es siempre abrir lo significados, acercarse a eso que no se puede nombrar. Por eso es un antídoto contra el poder, que siempre quieren cerrar, calcificar los significados. Por supuesto que la poesía no reemplaza la acción política ni la protesta, pero sí ayuda a estar alerta frente a las manipulaciones del discurso, y, por supuesto, también sirve para pensar.

Como jurado del Premio Finestres de Narrativa en castellano, ¿qué valoras en una obra literaria? ¿Hay alguna característica común en las obras que han llegado a finalistas del certamen?

Como jurado del premio Finestres de narrativa, en castellano, siempre valoro la relación que el escritor o la escritora establece con su instrumento que es el lenguaje. En general, no me interesan las tramas o las historias en sí. Como le escuché decir, hace unos días al actor norteamericano. Willem Defoe, las narrativas muchas veces ocultan la verdad. La verdad no es otra cosa que el enigma de nuestra existencia.

Además de las tres obras finalistas del Premio Finestres, ¿puedes recomendarnos obras, no importa el género o temática, que para ti sean imprescindibles?

Si me dieran a elegir, preferiría recomendar obras que no fueran actuales, diría a los lectores que vayan a los clásicos de la antigüedad. Homero no estaría mal para empezar.

Crédito imagen: Diego Lorenzo