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Cuestionario Finestres
Cuestionario Finestres: Alejandra Costamagna
por
Finestres
27.04.2026

¿En qué momento de tu vida has sido más feliz?

En el instante en que vi asomar al mundo la cabeza de mi sobrina.

¿Cuál es tu mayor miedo?

El botón rojo.

¿Y tu mayor esperanza?

La ramita que empieza a brotar del tronco de un árbol talado.

¿Cuál es tu primer recuerdo?

Es 11 de septiembre de 1973 y mi hermana aplasta con el dedo, una a una, las hormigas que suben por el muro mientras vocea: «toque de queda», «toque de queda», «toque de queda».

¿A qué persona (viva) admiras más y por qué?

No sé si es la que más admiro, pero en este minuto admiro muchísimo a la cineasta argentina Lucrecia Martel. Porque desbarata la idea del cine —y de los sistemas narrativos, en general— como una flecha progresiva que se mueve en torno a un conflicto central; un campo de batalla del que emerge un héroe con su trofeo y su épica. Nada más alejado a la complejidad de lo humano y de la vida misma.

¿En qué momento histórico te habría gustado vivir?

En los sicodélicos años 60.

Enumera tres de tus libros o autores preferidos.

Memorias de un pigmeo, de Hebe Uhart; Tierras de la memoria, de Felisberto Hernández, y Memoria de chica, de Annie Ernaux.

¿Cómo ordenas tu biblioteca?

Antes lo hacía por género, pero felizmente las fronteras se han vuelto difusas y eso facilita la mezcla. Igual intento que el orden alfabético permanezca y se ubique en tres ejes: libros chilenos, en español y traducidos. Y hay muchísimas subsecciones. Por ejemplo, la de libros con los que estoy trabajando (puede ocupar varios estantes, dependiendo de cuántos proyectos me ronden). O la de libros en lista de espera de lectura. O la de libros empezados y no terminados, que ameritan una segunda oportunidad. Más que un orden, en realidad, es un paréntesis del caos.

Si pudieras ser un personaje de ficción, ¿quién serías?

La China protagonista de Las aventuras de la China Iron, de Gabriela Cabezón Cámara. Es una muchachita que se libera del gaucho Martín Fierro e inicia un viaje de aprendizaje y reconocimiento del mundo, de la lengua y del cuerpo por las inmensidades de la pampa.

Si pudieras haber escrito un libro que adoras, ¿cuál sería?

Boquitas pintadas, de Manuel Puig.

¿Cómo te defines políticamente?

Ecozurda vital.

¿Cuál es tu placer culpable?

Mis placeres no tienen culpa, en realidad.

¿Qué le debes a tu familia?

Todo, incluido el insomnio.

¿A quién invitarías a tu fiesta ideal?

A Andrea Echeverri, de Aterciopelados. Con el compromiso de que cantara «Florecita rockera» tres veces durante la noche.

¿Hay alguna anécdota que cuentes a menudo?

Espero que no, qué aburrido sería andar contando la misma anécdota siempre.

Si pudieras cambiar algo de tu pasado, ¿qué cambiarías?

Haber abandonado la gimnasia artística en la adolescencia.

¿Cuándo fue la última vez que lloraste y por qué?

Hace unas semanas, viendo La misteriosa mirada del flamenco. Una de las películas más hermosas y honestas y tristes y agudas y tiernas que he visto en mucho tiempo.

¿Cómo te relajas?

Jugando a las escondidas con mi gata.

¿Has estado alguna vez a punto de morir?

No. O al menos no me enteré.

¿Matarías?

No.

¿Cuál consideras que es tu mayor logro?

Manejar el mismo auto —un Volkswagen escarabajo— desde hace veintinueve años.

¿Qué te quita el sueño?

Todo. O casi.

¿Qué canción te gustaría que sonara en tu funeral?

La cumbia Se va la vida, de La Sonora de Tommy Rey.

¿Cuál es tu viaje más memorable?

Un mochileo a la Patagonia chilena, a los 17 años, con dos amigas. Solas, a dedo, en carpa.

¿Cuál es tu posesión más preciada?

Mi Volkswagen escarabajo.

¿Cómo te gustaría que te recordaran?

Sin tantas ojeras.

¿Qué has hecho hoy?

Quedarme pensando en la penúltima respuestas de este cuestionario.