Pa, formatge, folklore (Edicions Sidillà) nos lleva a conocer la vida microscópica de los lugares a través de algunos de sus panes y quesos, y nos invita a descubrir cómo la comida puede contarnos historias sobre la geografía, los conflictos, los sueños y el folklore de un territorio.
Un rebaño de vacas pasta en una montaña en junio y su leche, infusionada de flores, se convierte en un queso. En un mundo globalizado, el queso viajará a tiendas de todo el mundo, pero en su corteza llevará grabadas la humedad, la temperatura y los microbios de esa montaña. Y llevará también la huella del pastor o de la pastora, de algunas tradiciones de su tierra y también de las fronteras que ha cruzado una vez envasado.
¿Cuántas de las historias que escuchamos sobre nuestro pasado son, en realidad, una interpretación moderna? Con su mirada irónica y juguetona, en Pa, formatge, folklore Carlota de Otto nos invita a ver las tradiciones como una práctica viva y compartida, abierta al cambio y llena de cruces: entre la memoria y la reinvención, entre lo local y lo global, entre ser creador o ser espectador…
Carlota de Otto estudió Magisterio y durante unos años combinó la educación con la redacción de un blog de cocina sobre pan y queso. Quería aprender cómo se hacían las cosas que consumía y entender qué camino habían recorrido hasta llegar a su mesa. En 2015 la gastronomía se convirtió en su oficio e hizo carrera en comunicación para el sector alimentario. Hace años que participa en algunos movimientos comunitarios y participativos, entre ellos el baile folk. Entre 2023 y 2024 vivió unos meses en Suecia, estudiando en una escuela de violín tradicional. Allí se inició en la aventura de aprender a construir instrumentos con espíritu de experimentación, sin pretensiones.
Asignación de asiento por orden de llegada. Número de butacas limitado. Si al llegar no quedan asientos libres, su reserva pasa a ser de pie.