De joven intentó ser nadadora profesional, pero la cosa no acabó demasiado bien. Después de pensar en estudiar biología, posibles estudios vocacionales, decidió estudiar Ciencias de la Antigüedad en la UAB, pasando de un mundo sin salida a otro.
En una casa de humanistas llena de libros, dejar de leer claramente no era una opción. Empezó a adentrarse en el mundo de la lectura de la mano de las recomendaciones de su padre y cayó en el agujero más profundo. No obstante, su primer acercamiento a los clásicos fue con La Odisea de Geronimo Stilton, título que robó a su vecina cuando aún eran pequeñas, y que, hoy en día, aún conserva como memoralia en su habitación. Ahora pasa el tiempo entre libros, quiera o no, ya sea en el trabajo, estudiando, o en su tiempo libre.